La prostatitis es el diagnóstico urológico más común en hombres menores de 50 años y puede afectar a varones de cualquier edad, desde la adolescencia en adelante. Representa aproximadamente el 25% de todas las consultas urológicas en hombres jóvenes y de mediana edad; sin embargo, sigue siendo una de las afecciones con mayores índices de diagnóstico erróneo y manejo inadecuado en urología.
Las cuatro categorías
Prostatitis bacteriana aguda (Categoría I): Es una infección súbita y grave que provoca fiebre alta, escalofríos, dolor genital y en la zona lumbar, así como dificultad para orinar; se considera una emergencia médica.
Prostatitis bacteriana crónica (Categoría II): Causa infecciones recurrentes del tracto urinario debido a la persistencia de bacterias.
Prostatitis crónica / Síndrome de dolor pélvico crónico (PC/SDPC, Categoría III): Es, con diferencia, la más común y representa más del 90% de los casos. Se define por un dolor pélvico que persiste durante más de tres meses sin evidencia de infección.
Prostatitis inflamatoria asintomática (Categoría IV): No presenta síntomas y suele descubrirse durante evaluaciones por otros motivos.
Síntomas de la prostatitis crónica
El síntoma característico es el dolor pélvico, localizado en el periné (la zona entre el escroto y el ano), el pene, los testículos, la parte baja del abdomen o la zona lumbar. El dolor puede intensificarse al estar sentado, al eyacular o al defecar. Con frecuencia, se acompaña de síntomas urinarios y disfunción sexual. Los síntomas suelen fluctuar, con períodos de alivio relativo seguidos de brotes o exacerbaciones.
Tratamiento
El tratamiento del Síndrome de Dolor Pélvico Crónico (SDPC) requiere un enfoque multimodal. Los alfabloqueantes relajan los músculos de la próstata y del cuello de la vejiga, mejorando el flujo urinario y reduciendo el dolor. Los medicamentos antiinflamatorios, los antibióticos y la fisioterapia del suelo pélvico desempeñan papeles fundamentales. Remedios naturales como la quercetina y el sabalo (saw palmetto) cuentan con evidencia que respalda su uso. En nuestro centro, incorporamos enfoques naturales, además de medicina convencional cuando la evidencia científica avala su eficacia.
