Disfunción Eréctil: Causas, Tratamientos, Y Por Qué No Debe Esperar

La disfunción eréctil (DE) – definida como la incapacidad para lograr o mantener una erección con la firmeza suficiente para tener relaciones sexuales satisfactorias – es mucho más común de lo que la mayoría de los hombres imagina. Aproximadamente 30 millones de hombres en los Estados Unidos se ven afectados por ella, y su prevalencia aumenta con la edad. Sin embargo, a pesar de su frecuencia, la DE sigue siendo una de las afecciones de salud masculina con menor índice de diagnóstico y tratamiento.

 

Comprensión de las causas

La erección es un proceso complejo en el que intervienen el cerebro, las hormonas, los nervios, los músculos y los vasos sanguíneos. Entre las causas físicas más comunes se incluyen las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol alto, la obesidad, el hipogonadismo (testosterona baja), trastornos neurológicos y los efectos secundarios de ciertos medicamentos. Los factores psicológicos – como la ansiedad, la depresión y el estrés – también pueden causar o agravar la DE.

El vínculo entre la DE y las enfermedades cardíacas está plenamente consolidado. Debido a que los vasos sanguíneos del pene son más pequeños que los del corazón, la disfunción eréctil suele manifestarse antes de un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular, en ocasiones con varios años de antelación. Un nuevo diagnóstico de DE en un hombre menor de 60 años siempre debe ser motivo para realizar una evaluación cardiovascular.

Diagnóstico

Una evaluación adecuada incluye una historia clínica detallada, una exploración física, análisis de sangre (testosterona, glucemia, colesterol, PSA) y, en ocasiones, una ecografía Doppler peneana para evaluar el flujo sanguíneo.

Opciones de tratamiento

Los tratamientos de primera línea incluyen los inhibidores de la PDE5 por vía oral (sildenafilo, tadalafilo), los cuales resultan eficaces para la mayoría de los hombres. Si usted no responde a estos fármacos o prefiere opciones no farmacológicas, la terapia de ondas de choque peneanas de baja intensidad estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos y mejora la irrigación del pene, lo que permite abordar la causa vascular subyacente.

Otras alternativas incluyen las inyecciones intracavernosas, los dispositivos de vacío y la terapia de reemplazo hormonal. En aquellos casos donde otros tratamientos no han dado resultado, el implante de una prótesis de pene ofrece una solución definitiva con excelentes índices de satisfacción.

Tome medidas

La DE no es algo que deba sobrellevar en silencio. Afecta a sus relaciones, a su autoestima y a su calidad de vida, y puede ser un indicador de problemas de salud subyacentes graves. El Dr. Alfred Shtainer, urólogo especializado en salud sexual masculina, puede evaluar su situación específica y diseñar un plan de tratamiento personalizado.